| Las fuerzas se comunican con
el cuerpo a través del núcleo (ubicado en
el ombligo), sede de la Imagen Primordial donde está escrita
la naturaleza divina del Ser, la tarea de manifestar este carácter
divinoen la vida cotidiana y el potencial predispuesto
para realizarlo. El Ser Humano es un ser destinado a florecer. Estas fuerzas cumplen diferentes funciones, y se mueven a diferentes
velocidades siguiendo elípticas bien definidas. Si estas
elípticas se deforman o pierden su centro, todo el sistema
se desordena perdiendo equilibrio y dirección. Si en vez
mantienen sus elípticas y se unen entre sí en buena
forma, una luz se enciende en el centro y todo el globo se
ilumina (formación del cuerpo de Luz).
Los órganos físicos están constituidos
por tejidos diferentes que los caracterizan y cumplen funciones
especificas dentro del funcionamiento general del organismo. Esta
materia orgánica, aparente, visible y posible
de medir en concreto y en su funcionalidad, está compenetrada
por fuerzas sutiles o esenciales que a partir del órgano
en cuestión, fluyen en el cuerpo a través de canales
energéticos con circuitos definidos, llamados meridianos
en el ámbito de la Medicina China. Las fuerzas sutiles correspondientes
a cada órgano son consideradas virtudes y gobiernan
áreas diferentes del ser. Por ejemplo la Compasión
es la fuerza del Corazón y gobierna la espiritualidad; la
Felicidad o fuerza del Hígado gobierna la creatividad; la
Fe es la fuerza de la Milza y gobierna la iniciativa y la perseverancia,
etc..
El globo que forman las fuerzas alrededor del organismo individual,
se lo puede comparar a una nave. La nave es como un nido, un huevo
o campo de fuerzas que contiene el sistema individual.
Yo soy el capitán de la nave, y los órganos
constituyen la tripulación, mientras el mar es la vida con
todas las contingencias que cotidianamente propone. Se crea un vinculo
entre la nave y el mar y entre el capitán, la nave y su tripulación,
y es este vinculo que permite orientarse con el máximo de
posibilidades. Sirven también a orientarse la observación
de los fenómenos de la naturaleza y del cosmos, sea a ojo
desnudo que mediante los distintos aparatos de medición (sentidos).
En el viaje de la vida, la nave se enfrenta con diferentes situaciones
y es adecuado que el capitán esté atento y presente
al estado de la nave (sus fuerzas constitutivas), a los sistemas
de control y a la tripulación (organos/fuerzas) para que
cada uno de los integrantes de la misma se sienta seguro, estimulado
y depositario de confianza en la realización de sus especificas
funciones. La certeza en el apoyo y colaboración de todas
las fuerzas disponibles, es lo que permite al capitán poder
decidir la estrategia que considere más adecuada para continuar
el viaje sin averías, sin perder de vista la dirección
de navegación, con el mínimo consumo y el máximo
bienestar.
El concepto de fuerza equivale a energía con una
dirección. La energía en sí es todo y no
es nada. Puede ser dirigida (consciente o inconscientemente) por
el sistema para crear un síntoma o para sostenerlo; para
mantener sistemas de defensa o dinámicas internas y/o de
interacción con el ambiente nocivas y que constituyen una
distracción de la tarea especifica de la vida. Esto es lo
creativo en el ser humano, puede construir o destruir, hacer o deshacer,
influenciar positiva o negativamente y es en este plano que funciona
el libre albedrío.
La esperanza nace de saber que el Ser Humano; que cada uno de nosotros,
tiene dentro de sí la capacidad de ordenar, de crear o dar
una nueva dirección a las propias fuerzas o a las fuerzas
de los elementos (propias creaciones) en un movimiento continuo
de transformación.
El modo de mirar
La Biosinergia a través de los métodos que
la asisten- propone y desarrolla en quienes la practican cotidianamente
un modo de mirar holográfico: con los dos ojos, con los dos
cerebros. Con el ojo derecho (hemisferio cerebral izquierdo) se
ve mayormente el objeto (emergente), mientras que con
el ojo izquierdo (hemisferio cerebral derecho) se percibe principalmente
el fondo o situación de base.
Del mismo modo en la fotografía holográfica, un rayo
láser se divide en dos ases, uno incide sobre el objeto creando
un patrón de interferencia sobre la película
fotográfica (esta imagen es similar a las ondas que se generan
en un lago cuando se tiran en él dos o más piedras)
y el otro proyectado sobre la película hace aparecer la imagen
tridimensional del objeto. Cuando a una película holográfica
se la corta en pedacitos, se toma uno de esos pedazos que contiene
solo una parte de la imagen total del objeto fotografiado y se vuelve
a proyectar sobre este los dos haces de la luz láser (a través
de un juego de lentes y espejos), aparece una imagen tridimensional
completa del objeto fotografiado. Lo mismo ocurre en el modo de
mirar biosinergico: focalizando solo una parte del sistema individual,
se puede ver la imagen tridimensional de la totalidad, la situación
global del individuo o eventualmente de un síntoma y velozmente
ver la esencia detrás de la apariencia.
Participación del cliente y del operador en la
cura
Sinergia: energías que trabajan juntas. Es este un concepto
que se extiende a la relación operador/cliente.
La función del operador dentro del sistema biosinergico,
es de establecer una buena resonancia con la persona en cura y lograr
la mayor objetividad en la lectura de la situación de orden
o desorden de las fuerzas del cliente que le permita luego elegir
con precisión los elementos más adecuándose
para ordenar y direccionar tales fuerzas. A fin de posibilitar este
objetivo, es conveniente primero ordenar las propias fuerzas. También
suspender los juicios, puntos de vista o preconceptos que puedan
condicionar o modificar los resultados de la observación.
Es igualmente importante quitar la intención
de hacer o lograr esto o aquello. La intención (in: en- tesión)
quita espontaneidad en la acción y crea interferencia en
el sistema del operador. La atención en vez (a:
sin- tensiòn), es la posición desde la cual el operador
puede ser presente a sí mismo, a quien tiene de frente y
al flujo de información que se genera entre ambos. El arte
del operador consiste en canalizar la propia intuición y
creatividad en formular preguntas adecuadas e interesantes que permitan
al sistema del cliente dar las respuestas justas, necesarias y orientadoras
a una cura eficaz.
El cliente tiene una activa participación durante
un tratamiento. El método kinesiológico utilizado
en la interrogación del cuerpo y la verificación de
las respuestas obtenidas, activa la información (antigua
aún de vidas precedentes- o reciente) almacenada en
los músculos propioceptivos ubicados mayormente en las articulaciones
del cuerpo. En estos músculos se conserva la información
de la propia experiencia respecto a sí mismo y al ambiente.
La información es proporcionada por el cuerpo sin que intervenga
la mente racional. No obstante muchas veces se produce un espontáneo
entrar en la consciencia de los contenidos inconscientes
o subconscientes retenidos en el cuerpo, sin que sea necesaria la
intervención del operador.
La autocura es posible a través de otra persona llamada
sustituto que toma el lugar de cliente".
La propia información se refleja a través de la resonancia
y se lee en el sustituto. La figura del sustituto puede
también ser de utilidad cuando se trata un bebé, una
persona invalida o inhabilitada para la realización de los
tests musculares previstos, en los tratamientos a distancia o cuando
se tratan objetos o materiales.
Todo lo que el operador hace por sí mismo lo hace también
por su cliente y todo lo que hace por el cliente lo hace por sí.
Alcances
- Ordenar las propias fuerzas o ayudar al cliente a ordenar las
suyas y a darles una dirección hacia la evolución
del sistema, constituye un eficaz sistema de prevención
y sanación.
- Los niveles en los cuales se manifiestan o
de los cuales nacen los desordenes de las fuerzas, van más
allá de los clásicos: cuerpo, mente/emociòn,
espíritu. Entre los niveles considerados más importantes
se pueden mencionar: estructural, químico, emocional, electromagnético,
potencial (humano, eléctrico), posición, espiritual,
genético, orientamiento, centro, presión, densidad,
ritmo, corrientes, espacio, tiempo, eléctrico, magnético,
Elementos: tierra, agua, aire, fuego, madera, metal, viscosidad,
torsión, desplegamiento, muerte, aguas corporales, lo Nuevo.
- El tratamiento llamado macro es sistémico.
Tiende a ordenar las fuerzas principales y ubicarlas en la dirección
adecuada a la realización del propio potencial.
- El sistema óptico es un tratamiento
orientado a conectar uno o más sentidos, si estos estuvieran
desconectados del sistema central de control.
- El tratamiento micro es asintomático
y tiende a ordenar las fuerzas que participan en la aparición
y sostenimiento de un síntoma para que puedan estar de nuevo
al servicio del despliegue de sí.
- Además de los tratamientos individuales, se pueden realizar
tratamientos de grupo: familia, entidades, grupos de trabajo, etc..
- Es posible también tratar elementos de la naturaleza tales
como plantas, metales, agua, etc. y objetos. Los objetos creados
por el hombre, llevan en sí la impronta de su creador. Como
todo lo creado están sujetos a las leyes de la física,
por tanto responden al ordenamiento de las mismas con cambios en
la estructura molecular de su materia y vuelven a reflejar las Leyes
Naturales del Universo en su orden primordial.
La Biosinergia en sì es un modo de hablar, de cambiar la
percepciòn, de volver a ver con el interes de un ninio, con
atenciòn y sin prejuicios. Enseña a jugar con los
instrumentos que pone a disposición y a ejercitarla con levedad
y con amor.
Es hora de empezar a ver que somos organismos conectados
con todo el resto, cuando cada uno de nosotros se mueve, se mueve
todo y así con las cosas practicas de cada día se
puede conocer la propia verdad, porque no vendrá un coro
de Ángeles a anunciarla. La verdad de nuestro ser está
escondida en los particulares de nuestra vida y es viviéndola
con atención, presencia y humildad que volvemos a descubrir
y a conectarnos con nuestra esencia. M. Hein
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